¡Hola de nuevo!

Recientemente, he ofrecido un Taller de Comunicación y Motivación para profesores y ahora tengo unas semanas también en contacto con este colectivo porque, de éste taller, han salido otros: la energía se mueve. Ésta experiencia me da pie para reflexionar sobre el papel que desempeñan los maestros o guías en nuestra vida. A mi me gusta mucho la palabra «maestro» parece ser que ahora se «lleva más» ser profesor.

En el contexto del Taller en cuestión…

Los participantes son profesionales de la educación pública de todos los niveles infantil, primaria, secundaria y de la escuela oficial de idiomas. Algunos, dedicados a la gestión de centros y de organizaciones relacionadas con éste colectivo, como el Centro de Profesores de Priego-Montilla que es un Centro que vela por la formación contínua de estos profesionales del Sur de la Provincia de Córdoba.

En fin que yo muy feliz porque se hayan acordado de mi. Sinceramente, verme delante de tanto profesor me impresiona en un principio pero he decidido disfrutar la experiencia y transmitir lo que quiero transmitir y ofrecer,  así que está siendo una experiencia preciosa. Acostumbro a pedir que me regalen un testimonio al final de la sesión que me sirve mucho para mejorar y re-orientar los talleres hacia intereses concretos del colectivo en cuestión. Los testimonios de la primera sesión me reafirman en seguir ofreciendo las herramientas que ofrezco para el autoconocimiento, la comunicación eficaz y el liderazgo consciente.

En relación a los maestros…

Ayer cuando llegué a casa por la noche me acordé de todos los maestros que he conocido en mi vida.

Desde Las Escolapias (como llamamos al cole) al que según mi madre estaba encantada de ir desde los 3 años (vamos que me faltó tiempo para entrar en el sistema jaja), pasando por el Instituto Aguilar y Eslava y continuando por la Facultad de Derecho y otras instituciones académicas que vinieron después.

Así puedo nombrar a la Señorita Purita, Mari Manjón, Madre Agustina, Madre Esperanza, Madre Sor Ana (así la llamábamos ), Madre Concepción, Madre Inmaculada, Madre Soledad, Mari Carmen Ruiz con sus pizarras de deberes interminables, Matilde Galera, Jose Antonio profesor de Historia del Arte, D.Julian de Latin. 

Y luego vinieron los de la Universidad.

En fin, muchos que me han marcado y han sido determinantes en que se hayan quedado en mi algunos programas instalados y ahora ser lo que soy.

En todo caso, honro y bendigo a cada uno de estos maestros y mi post es un homenaje a esas personas que dedicaron mucho tiempo a transmitirme y contagiarme de la curiosidad por aprender y de los que aprendi, lo que tocaba aprender en ese momento.

Después, ya mucho más mayor, fui consciente que he encontrado otros «maestros» que me han guiado en diferentes caminos y que han aparecido de forma providencial cuando los he ido necesitando, como por ARTE DE MAGIA.

En relación a los «maestros» guías…

Para mi , TODOS, han sido auténticos «Guías» y ¿por qué hablo de guías? porque un guía es alguien que te enseña el camino, que te lleva por lugares desconocidos y te orienta, el que te recuerda que eres valiosa porque te presta atención y te sientes acompañada amorosamente y dulcemente aunque estés recorriendo un desierto, un páramo o un secarral.

Desde mi perspectiva, todos tenemos una sabiduría infinita en nuestro interior pero necesitamos que alguien, el guía, el maestro, el profesor, nos muestre el camino para encontrarla, o nos ofrezca las herramientas para desenterrarla de lo más profundo en nosotros.

Y desde la perspectiva que «aquí venimos a aprender y evolucionar», cada persona que encuentro en mi vida, me ofrece la oportunidad de aprender y entrenar un aspecto diferente. Así que encontrar al guía en Ti, al Maestro en Ti también es un reto interesante….jaja

En fin, mi admiración por los profesionales del sistema educativo, los maestros y profesores que me estoy encontrando éstos días en estas formaciones.

Además, mi reconocimiento por tener las ganas y la energía de asistir a una formación después de su horario de trabajo para aprender herramientas que les permitan después trasladar a sus «niños». Escuchar el amor y la consideración con la que hablan de sus «niños» me conmueve, me encanta. Ayer, por ejemplo, hicimos una práctica de presencia y relajación que estoy convencida que llevarán a sus aulas.. ¡Ojalá a mi me la hubieran ofrecido cuando era pequeña¡ pero bueno, supongo que tenía que ser así….

Y como siempre, si deseas compartir tu experiencia y contarme qué te parece lo que he escrito, estaré encantada de recibirla….Gracias

Seguimos¡¡¡