Me gusta desayunar los domingos leyendo. Ahora encuentro regalos y sorpresas maravillosas en el Ipad, en periódicos digitales, o bien, enlaces que algunos amigos ponen delante de mis ojos.

Esta semana me llegó una entrevista al doctor Mario Alonso Puig, Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Pues bien, hablaba sobre “psiconeuroinmunología” a la que define como “la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano”. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

⇒ Aprende más sobre Creer es Crear y la conexión entre el pensar-sentir-hacer en “El arte de la coherencia

Esto es mágico pues, estaba preparando este post y el material para la tercera sesión de la Formación Vida Integral que ofrezco en Consultoría, y precisamente, trata sobre la conexión entre experiencias-pensamientos-emociones, la somatización en el cuerpo, cómo sanar y liberar tomando consciencia de este proceso. ¡Qué “causalidad” me llega este artículo!

Os cuento mi experiencia relacionada con este asunto.

Hace algunos años (suelo decir que “en otra vida” pues así lo siento, esa etapa pasó y ahora estoy en otra completamente diferente) yo era una mujer muy trabajadora y muy responsable (ojo lo soy también ahora, pero sin tanto sufrimiento).

Bueno, en esa vida, yo vivía de una forma muy exigente conmigo misma y con los demás, incluida familia y pareja. Era tan dura conmigo que me imponía una disciplina férrea de trabajar muchas horas, emplear casi dos horas y media en desplazamientos de casa al trabajo y no parar ni un segundo. Mi cuerpo estaba enfermo pero yo no me daba cuenta, tenía unas fuertes hemorragias por un mioma uterino del que evitaba tomar consciencia. Mi energía vital estaba completamente consumida,  supongo que por esas hemorragias, el estrés que tenía y alguna cosilla más.

Un día…en viaje de casa al trabajo, me quedé sin visión. Y eso no es lo peor. Lo peor (o lo mejor según se mire) es que iba conduciendo mi coche. Afortunadamente ese día me acompañaba un compañero de trabajo que fue él quien se hizo cargo de la situación. Cuando le dije que no veía me dirigió tranquilamente a que quitara el pie del acelerador y fuera frenando lentamente mientras él cogía el volante. El coche quedó en un lado de la carretera.

En ese momento, sentí un pánico total. No sabía que pasaba. Al cabo de unos minutos, la visión volvió y tomé la decisión de por fin parar un poco y hacerme una revisión. Esa revisión delató que estaba en unos niveles de hierro mínimos.

Asimismo, rápidamente asocié a una visita al ginecólogo, operación e histerectomía parcial (extirpación del útero) y un proceso muy doloroso de postoperatorio.

Además, y no quiero aburriros, mi espalda en esa época estaba siempre contraída y tensa. Recibía masajes cada semana de una reputada fisioterapeuta. Lo probé todo, manipulación de fascias incluido, salía perfecta pero a los pocos días seguía igual…..

¿Qué estaba pasando en mi?

El post operatorio me dejó claras algunas cosas:

“Creer es crear”

“Si te paras, la vida sigue, nadie es imprescindible.”

“La responsabilidad de tu salud la tienes tu y nadie más.”

“Tengo que cambiar algo en mi porque si sigo así me voy a provocar una gran enfermedad.”

Esto fue a mis 38 años.

Unos años antes, mis padres habían dejado este plano tras sendos cánceres. Fue un momento de despertar brutal, la enfermedad me paró físicamente y tuve mucho tiempo de pensar, escribir, leer, reflexionar….

Más adelante, me formé y aprendí técnicas y herramientas para sanar mi cuerpo a través de la liberación de emociones, transformación de programaciones y de pensamientos….por eso me apasiona este tema y por eso lo comparto contigo.

Desde mi perspectiva, lo más importante de todo es tomar consciencia que la mayoría del tiempo estamos actuando en automático. Es decir, estamos generando acciones con las programaciones que tenemos instaladas, como ocurre por ejemplo, con el software del ordenador.  No somos conscientes que si en nuestra familia hemos visto que lo normal era trabajar mucho hasta la extenuación o escuchado que “nada se consigue sin esfuerzo”, “todo no se puede tener”, etc. entonces, eso es lo que aprendemos.

Esta “realidad” la asumimos como “normal” y generamos pensamientos del tipo:

  • “tengo que seguir demostrando que valgo”,
  • “tengo que ser la mejor”,
  • “puedo conseguir más”,
  • etc.

Y ese pensamiento genera una emoción, en mi caso era “angustia vital” (que yo no sabía pero sí la sentía) y se manifestaba en mi cuerpo. ¿Dónde se reflejaba? Adivina: en la espalda. Que significa el peso, la responsabilidad, la sensación de carencia…..ahhh qué sorpresa me llevé cuando lo descubrí.

⇒La somatización de mi enfermedad en el útero te lo contaré en otro post.

¿Qué necesitamos hacer?

El primer paso para desactivar ese automatismo y esa cadena de programación-pensamiento-emoción-acción es RESPIRAR.

Quizá tú dirás, “¡vaya tela, ha descubierto la pólvora!”. Por lo cual te añado CONSCIENTEMENTE. Porque respirar es una función vital automática (afortunadamente) pero también la podemos convertir en una función que practiquemos conscientemente.

Necesitamos generar una respiración abdominal para relajar, para tomar distancia. Y, como dice el Dr. Alonso, “Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios”.

Respirar es lo primero que hacemos al nacer y lo último antes de morir, y entre medias, se nos olvida RESPIRAR CONSCIENTEMENTE. Aprender la respiración abdominal consciente es el primer aprendizaje para meditar.

Si llegas al final leyendo, te recomiendo que te suscribas a este blog, y recibirás un audio gratuito con una relajación guiada y una iniciación a la meditación.

RESPIRAR: un regalo que si lo practicas te cambiará la vida….y, recuerda, además es gratis…jaja.