"Gracias Carmen. Para que más gente me conozca, me presento: me llamo Mª José García, tengo 46 años y trabajo como oncóloga radioterápica. Hace algún tiempo, noté que me había perdido en la vida. Lo que tenía sentido, dejó de tenerlo. Y lo que yo llamaba seguridad, se convirtió en una jaula de oro. Quizá estuve perdida casi siempre. Pero eso ya dá igual. En una noche de insomnio, me crucé con Carmen en la constelación de internet. Y ese fue el principio del fin. "Si no cierras bien los ojos, muchas cosas no se ven" (Fito & Fitipaldis). Así que Carmen me enseñó a cerrar los ojos (pero sin apretar), y a abrir el alma (de par en par), porque ella es como la esperada lluvia que hace brotar las semillas tras una larga sequía. Así como cada árbol da su fruto, cada ser humano puede dar el suyo; pero no lo sabemos. Carmen pone razón al juicio, pero también alumbra con la luz de su corazón. Gracias por hacer de tu dedicación, una misión de vida. Gracias por haberme mostrado el camino de la felicidad, de la libertad verdadera, que es la única real y la que existe dentro de cada ser humano. Gracias Carmen".

“Gracias Carmen. Para que más gente me conozca, me presento: me llamo Mª José García, tengo 46 años y trabajo como oncóloga radioterápica.
Hace algún tiempo, noté que me había perdido en la vida. Lo que tenía sentido, dejó de tenerlo. Y lo que yo llamaba seguridad, se convirtió en una jaula de oro. Quizá estuve perdida casi siempre. Pero eso ya dá igual.
En una noche de insomnio, me crucé con Carmen en la constelación de internet. Y ese fue el principio del fin.

“Si no cierras bien los ojos, muchas cosas no se ven” (Fito & Fitipaldis). Así que Carmen me enseñó a cerrar los ojos (pero sin apretar), y a abrir el alma (de par en par), porque ella es como la esperada lluvia que hace brotar las semillas tras una larga sequía.
Así como cada árbol da su fruto, cada ser humano puede dar el suyo; pero no lo sabemos. Carmen pone razón al juicio, pero también alumbra con la luz de su corazón.
Gracias por hacer de tu dedicación, una misión de vida. Gracias por haberme mostrado el camino de la felicidad, de la libertad verdadera, que es la única real y la que existe dentro de cada ser humano. Gracias Carmen”.